6 septiembre, 2017

Paso Procesional

Datos de interés

Tras los tristes sucesos de 1936 la Hermandad perdió casi todo su patrimonio material, incluidas las andas procesionales, por lo que en las primeras salidas de nuestra actual titular se realizaban con enseres prestados por otras corporaciones. En el archivo fotográfico hay instantáneas en las que podemos observar las andas compuesta por los candelabros cedidos por la Hermandad de Santa Lucía o la de la Salud de San Isidoro.

En la década de los años 40 la Santísima Virgen estrena los respiraderos y la peana procesional que, con reformas posteriores, son los que posee el actual paso. Así mismo, en 1975 se adquirieron a la Hermandad de la Columna y Azotes unos candelabros de guardabrisas, que habían procesionado alumbrando al Señor de la Flagelación, y que utilizó hasta 1980 en que fueron vendidos a la Hermandad de los Dolores de Sanlúcar de Barrameda. Igualmente, las andas se adornaban con algunos candeleros de plata delante de la Virgen, para proporcionarle mayor iluminación, y jarras en los laterales que completaban en exorno floral de las mismas.

Actual paso procesional

El paso procesional de Nuestra Señora del Rosario es un bello y armónico conjunto de estilo neobarroco diseñado y ejecutado, en su mayor parte, por el prolífico tallista y dorador Antonio Díaz Fernández, realizado en la década de los años 80, siendo enriquecidas algunas zonas en la década del 2000.

En 1981 se estrenaron los grandiosos candelabros que actualmente procesionan. El juego lo forman un total de seis piezas, cuatro grandes de nueve luces, en las esquinas y dos pequeños de cinco luces, en el centro de los laterales. Llama poderosamente la atención el suave y acompasado movimiento de los mismos, dotando al paso de una gracia especial durante su recorrido procesional. En 1987 se terminó de dorar el conjunto de candelabros, siendo restaurados internamente en 2015 en el taller de Sobrinos de Antonio Díaz.

Sin lugar a duda, una de las partes más originales del conjunto es la crestería, que comenzó a realizarse a partir de 1982 finalizándose en octubre de 1984. Está diseñada con cierta grandeza arquitectónica, de fuertes y marcados volúmenes. En sus esquinas se sitúan cuatro parejas de ángeles que llevan rosarios de plata en sus manos, esculpidos por Ricardo Rivera. Como anécdota hay que señalar que estos están totalmente anatomizados, y a la hora de su inclusión en la crestería un querido hermano de la corporación decidió cubrirlos con los actuales paños de pureza que hoy portan. La crestería está rodeada a lo largo de todo su perímetro por unas coloridas guirnaldas de flores, que le dan al conjunto un elegante detalle polícromo. En la parte delantera de la crestería se encuentra un templete que cobija una reproducción exacta de Nuestra Señora de Aguas Santas Coronada, patrona de Villaverde del Río. Esta fue realizada por Antonio Eslava Rubio y donada a la corporación por Guillermo Olivares Magro. Como dato curioso hemos de decir que el conjunto de orfebrería que porta la imagen está realizado en oro de ley. En el templete de la parte trasera de la crestería se sitúa una imagen del Gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, realizada en madera policromada por Rubén Fernández Parra en 2006.

Los respiraderos, junto con la peana, son las únicas piezas que se aprovecharon de las antiguas andas realizadas en los años 40, desconociendo su autoría. Su tallado está resuelto a base de grandes hojarascas en los cuatro paños. En el centro de cada uno aparecen los siguientes escudos: Dominico, en el frontal; anagrama de María, en la trasera; jarra con azucenas y un Rosario con estrellas y palmas, en los laterales. En las esquinas aparecen talladas la cabeza de un angelote. En los años 70 los respiraderos laterales fueron alargados por Antonio Díaz, como comienzo de la ejecución del actual paso. En 2001, los respiraderos fueron enriquecidos con el añadido de un moldurón tallado, que fue dorado el año siguiente. Entre 2008 y 2010 se le añadieron unas guirnaldas florales a juego con las de la crestería, que van situadas en la parte baja de los respiraderos. Están realizadas en madera tallada y policromada. Ambas obras fueron realizadas en el taller de Sobrinos de Antonio Díaz.

La peana responde al modelo clásico usado por la mayoría de las imágenes de Gloria sevillanas. Consta de soporte central en forma de jarrón y de cuatro mensulones, que sirven como patas. Este escabel fue restaurado y dorado por Antonio Díaz Fernández en 1992. Sobre esta se asienta una nube de madera tallada y plateada realizada en 2001 por el taller de Sobrinos de Antonio Díaz.

La parte baja del paso queda rematada por unos preciosos faldones diseñados y ejecutados por Guillermo Olivares Magro. Están realizados en la técnica de repostero y enriquecidos con cartelas pictóricas que representan los quince misterios del Rosario, que se distribuyen de la siguiente manera: Gloriosos en la delantera, Dolorosos en el lateral izquierdo y Gozosos en el lateral derecho. En el faldón trasero, al no existir aún los misterios Luminosos añadidos por San Juan Pablo II en octubre de 2002, aparecen cartelas con Santo Domingo de Guzmán, Nuestra Señora de los Reyes, Santa María de la Hiniesta Gloriosa y las portadas de San Julián y San Marcos. En esta obra participaron, además del mencionado Guillermo Olivares, José Luís Benítez Moreno, José Antonio Rivero Romero, Antonio Velasco García, Fermín Álvarez Sánchez, Virtudes Mérida Juan y otros tantos hermanos que prestaron su ayuda desinteresada. Estos fueron estrenados en 1982. En 2008 se realizan nuevos faldones de terciopelo burdeos, sobre los cuales se pasan las cenefas de los anteriores y se enriquecen, con lentejuelas y pasamanerías, en el taller de José Antonio Grande de León.

El llamador, situado en el centro de la delantera del paso, está realizado en metal dorado y tiene forma de serpiente.

En 2008 y 2012 se procedió a la limpieza y restauración del dorado del paso por los Sobrinos de Antonio Díaz.